| La Acupuntura en México |
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La Acupuntura en México En México hoy en día ya existe una Norma Oficial para la práctica de la acupuntura humana, en la cual se establecen los lineamientos para el ejercicio de dicha disciplina como terapéutica complementaria en la atención médica a población abierta (1er nivel de atención) en nuestro país. Esta norma aparece en el Diario Oficial de la Federación[1] con fecha 7 de mayo de 2002 y está prevista su entrada en vigor en el segundo semestre del presente año. Hasta antes de 1986, en que el IPN se convierte en la primera institución de enseñanza superior que imparte la acupuntura como especialidad médica, la enseñanza de la acupuntura en nuestro país se limitó a asociaciones de acupuntores y a escuelas particulares técnicas que no requerían que el alumno tuviese una formación médica previa, por lo que la calidad de los egresados de dichos cursos era muy heterogénea. Desde la década de los setenta, en nuestro país, a raíz del esfuerzo de destacados profesionales de la medicina pero sobre todo gracias a la gran aceptación de esta terapia entre la población, se desarrollaron muchos esfuerzos para profesionalizar el ejercicio de la Acupuntura en nuestro país. Gracias a esos esfuerzos es que hoy en día, además del IPN, también en la UAM Iztapalapa se imparte acupuntura como especialidad médica. Existen otras Universidades que imparten cursos de acupuntura con diferentes niveles y duración (diplomados y actualizaciones) como la Universidad de Guadalajara, la Universidad Autónoma de Chapingo, la Universidad Autónoma de Puebla, La Universidad Autónoma de Veracruz, la UNAM en la FES Acatlán y FES Iztacala, además de escuelas e instituto privados de variada seriedad. Desafortunadamente, la lenta profesionalización del ejercicio de la acupuntura en México ha dado paso a pseudo médicos y charlatanes que sin conocimientos científicos han divulgado una idea errónea de la acupuntura y si bien han ayudado a muchos enfermos, también han puesto en peligro a muchos más por no contar con los conocimientos adecuados para emitir un diagnóstico y establecer un tratamiento en consecuencia, o bien por desconocer los límites que, como cualquier otra terapia, tiene la acupuntura. En especial, hoy en día, la gran mayoría de los médicos científicos (o como a ellos les gusta hacerse llamar, alópatas) tiene la idea de que la acupuntura no tiene un sustento científico y a pesar de que muchos pacientes acuden a la acupuntura y otras medicinas complementarias, el médico "alópata" desconoce las indicaciones, mecanismos de acción y efectos de la acupuntura, y desconoce también que muchos de ellos se encuentran cada vez mejor documentados científicamente hoy en día. Para verificar lo anterior, baste revisar la el listado de referencias científicas serias con las que el Nacional Institute of Health y la FDA del gobierno de los EU aprobaron su uso.[2] [1] Norma Oficial Mexicana NOM -172-SSA1-1998: Prestación de Servicios de Salud. Actividades auxiliares. Criterios de operación para la práctica de la acupuntura humana y métodos relacionados. [2] NIH Consensus Statement: Acupuncture. 1997;15:1-34. Consultado en http://consensus.nih.gov/cons/107/107_intro.htm. Accesado octubre 2005. |





